¿Qué esta pasando con las tarjetas de minusválidos?

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Leo una noticia en el correo digital:

El censo municipal de vehículos de Barakaldo asiste a un fenómeno insólito desde hace cinco años. El número de tarjetas para aparcar en las plazas de minusválidos crece a un ritmo vertiginoso. Lo demuestra un dato: se ha pasado de los 47 permisos registrados en 2003 hasta los 1.609 actuales. El Ayuntamiento atribuye el salto a la flexibilización de la normativa en materia de discapacidad. Para beneficiarse de las ventajas administrativas a la hora de conducir, ahora basta con obtener el certificado de minusvalía igual o superior al 33%, expedido por la Diputación. Este cambio ha calado entre la ciudadanía en los últimos tiempos, tanto que en ocasiones se recurre «a la picaresca» con el objetivo de hacerse con una tarjeta de estas características, según relatan en la Administración local.

Nos trasladamos a Zaragoza que es donde vivo y como usuario de tarjeta de minusválido, desde hace más de 10 años, veo que el fenómeno es el mismo, sin ir más lejos el viernes, en la reserva de aparcamiento que tengo en la puerta de casa, había aparcada una furgoneta de una empresa de limpieza, dos jóvenes operarios en apariencia bastante sanos estaban descargando sus utensilios, para limpiar cristales, les dije que era una reserva de minusválido a lo cual me contestaron que ya lo sabían y me señalaron al cristal delantero en el cual tenían la tarjeta puesta, no es la primer vez que me pasa ver vehículos de empresa con dichas tarjetas, la mitad de los días no puedo aparcar porque hay algún coche con tarjeta, que curiosamente ni lleva adaptación y el 98% de las veces la persona que lo conduce en apariencia no le pasa nada.

Otra cosa que me llama la atención es la facilidad para falsificar una tarjeta, ya que son de cartulina y con cualquier fotocopiadora en color se puede sacar una copia, la ultima que me dieron a mi es para 10 años, en esos años me imagino que no quedara nada de la tarjeta que pueda ser visible porque el sol se come el color, ya ni se ven fechas ni nombres ni nada. y me pregunto yo ¿Porque no hacerlas de metal? o de algún tipo de material que no sea papel, por lo menos hacer un poco más difícil la proliferación de tarjetas falsas.

En este país de picaresca, no se como no se le ha ocurrido a los Ayuntamientos, otro tipo de normativa, respecto a este tipo de tarjetas.

Señor Alcalde de Zaragoza si fuese usted tomaría cartas en el asunto sino se le va a llenar la ciudad de falsos minusválidos. Espero que llegue este post a oídos  de las  personas  que  se encargan  de  este tema y  tomen cartas  en el asunto.