¿Se puede viajar en el tiempo?

viaje-tiempo.jpg

¿Por qué nos lo preguntamos justo ahora?

Dos matemáticos rusos han sugerido que el colisionador de partículas gigante que está construyendo el CERN cerca de Ginebra (Suiza), podría crear las condiciones que hicieran posible el viaje al pasado o al futuro. En esencia, Irina Arefieva e Igor Volovich creen que el LHC, cuyo estreno se espera para este año, podría crear diminutos “agujeros de gusano” en el espacio, que podrían hacer posible un método para el viaje limitado en el tiempo.

En caso de ser cierto, esto supondría la primera oportunidad en la historia de la humanidad de crear una máquina del tiempo. Si viajar al pasado es realmente factible, en teoría debería ser solo posible hacia el pasado, hasta el punto donde se creó la primera máquina del tiempo, lo cual podría significar que los viajeros del futuro podrían ser capaces de visitarnos. Tal y como se sugiere en un artículo publicado esta semana en New Scientist, este año – el 2008 – podría convertirse en el “año cero” para el viaje en el tiempo.

¿Se trata realmente de una proposición seria?

En el artículo de New Scientist se señala que existen varios problemas prácticos y paradojas teóricas para el viaje en el tiempo. “No obstante, permanece abierta una estrecha posibilidad de que veamos visitantes del futuro en los años venideros”, comentan de forma provocadora en la revista.

Es necesario decir que solo unos pocos científicos aceptan la idea de que el Gran Colisionador de Hadrones creará las condiciones que se creen necesarias para el viaje en el tiempo. El LHC se ha diseñado para someter a prueba las misteriosas fuerzas que existen al nivel de las partículas subatómicas, y como tal podrá dar respuesta a muchas cuestiones importantes, tales como la verdadera naturaleza de la gravedad. No ha sido diseñada como una máquina en el tiempo.

En cualquier caso, si el LHC se convierte accidentalmente en una máquina del tiempo, este dispositivo solo existiría a nivel subatómico, de modo que no estamos hablando de una máquina como el Tardis del Doctor Who, una especie de cabina telefónica que era capaz de transportar a las personas hacia el futuro y el pasado.

¿Qué dicen los expertos acerca de la idea del viaje en el tiempo?

Su posibilidad teórica se ha debatido largamente, pero todo el mundo está de acuerdo en que los problemas prácticos son tan inmensos que se trata, con toda probabilidad, de algo que nunca va a suceder. Brian Cox, investigador del CERN en la Universidad de Manchester, señala que incluso aunque las leyes de la física no prohíben el viaje en el tiempo, eso no implica que vaya a suceder, ciertamente al menos en términos de hacer regresar a los viajeros del tiempo.

“Decir que las leyes de la física, tal y como las conocemos, permiten viajar al pasado es lo mismo que decir, parafraseando a Bertrand Russell, que esas mismas permiten que haya una tetera en órbita alrededor de Venus”, dijo el doctor Cox. Es posible, pero no probable.

“El viaje en el tiempo hacia el futuro es absolutamente probable, de hecho el tiempo fluye a velocidades distintas estando en órbita o estando a nivel del suelo, y esto debe ser tomado en consideración a la hora de hacer que los sistemas de navegación por satélite funcionen correctamente. Pero el viaje en el tiempo hacia el pasado, aunque técnicamente sea algo permitido por la teoría de Einstein, será algo que habrá que descartar, según la opinión de la mayoría de los físicos, cuando desarrollemos, si es que eso sucede, una comprensión más profunda de las leyes fundamentales de la física – y ese es uno de los objetivos del LHC”.

¿Por qué se ha llegado a considerar la posibilidad del viaje en el tiempo?

Se debe a la teoría general de la relatividad propuesta por Albert Einstein en 1905. Es la mejor teoría que tenemos hasta el momento sobre la naturaleza del espacio y el tiempo, y además Einstein fue el primero en dotar de formulación y ecuaciones matemáticas para relacionar tanto al tiempo como el espacio en forma de una entidad llamada “espaciotiempo”. Aquellas ecuaciones, y la propia teoría, no prohíben la idea del viaje en el tiempo, aunque desde los tiempos de Einstein y hasta el presente, ha habido muchos intentos por demostrar que el viaje hacia el pasado es imposible.

¿Hay algo que respalde la teoría?

Un buen número de escritores de ciencia ficción han encontrado divertido el viaje en el tiempo, retrotrayéndonos a H.G. Wells, cuyo libro “La máquina del tiempo” fue publicada en 1895 – 10 años antes de que la teoría general de la relatividad de Einstein viese la luz. Curiosamente, otra obra de ciencia ficción ha sido la culpable del renacimiento moderno del interés en el viaje en el tiempo.

Cuando Carl Sagan, el astrónomo estadounidense, escribía su novela Contacto en el año 1986, quiso plantear una forma semiplausible de abordar el problema del viaje temporal sin necesidad de viajar a velocidades superiores a las de la luz – lo cual supondría romper una ley fundamental de la física. Necesitaba que sus personajes viajaran a través de vastas distancias en el espacio, de modo que le pidió a su amigo, el cosmólogo Kip Thorne, que idease una forma posible de lograrlo sin necesidad de romper el límite de la velocidad de la luz.

Thorne sugirió que manipulando agujeros negros se podría crear una especie de “agujero de gusano” a través del espaciotiempo que permitiese a una persona viajar, desde una parte del universo a otra, en un instante. Más tarde se dio cuenta de que, en teoría, esto mismo podría utilizarse para regresar hacia el pasado. Solo se trataba de una teoría, por supuesto, y nadie ha logrado acercarse siquiera a la solución al problema práctico de manipular un agujero negro y crear un agujero de gusano, pero la idea pareció bastante sensata. Tras aquello, se despertó mucho interés en los agujeros de gusano y en el viaje en el tiempo, de ahí esta última idea de los dos matemáticos rusos.

Además de los detalles prácticos ¿qué otra cosa impide el viaje en el tiempo?

El mayor problema teórico se conoce como la paradoja del viaje en el tiempo. Si alguien viaja hacia el pasado y hace algo para evitar su propia existencia, entonces ¿cómo es posible viajar en el tiempo? El clásico ejemplo para esta paradoja es la de que el viajero en el tiempo mata a su propio abuelo antes de que su propio padre haya sido concebido.

Los cosmólogos, famosos por su ingenio imaginativo, han llegado a un método que evita esta paradoja. Sugieren que no existe un único universo, sino múltiples, tantos que cualquier resultado posible para cada suceso tiene lugar en su propio universo. En este universo múltiple, o “multiverso”, una mujer que viaja al pasado para matar a su abuela puede lograrlo, porque en el universo de la puerta de a lado la abuela vive para tener a una hija que se convierte en madre de la asesina.

¿En qué lugar queda entonces la máquina del tiempo de Ginebra?

El físico y escritor de ciencia ficción, John Gribbin, que explica estas cosas mejor que la mayoría, cita un dicho popular en física: todo aquello que no está prohibido es obligatorio. “De modo que esperan que exista la máquina del tiempo. El inconveniente es que la clase de ‘túnel en el tiempo’ accidental que podría producirse en el LHC de Ginebra sería un diminuto agujero de gusano, mucho más pequeño que un átomo, por lo que no habría nada capaz de atravesarlo. Así pues, no recibiremos aún a ningún viajero del futuro en Ginebra. Yo lo veo todo extremadamente improbable, pero ciertamente no se trata de una locura total”.

Así pues, no es una locura total, es solo una pequeña locura.