Grandes fracasos tecnólogicos (2ª parte)

1. Iridium.

Una serie de satélites de comunicaciones diseñados en 1987 por Motorola para potenciar la telefonía móvil ofreciendo cobertura mundial. La idea surgió de la mujer del presidente de Motorola, que no podía llamar a Estados Unidos desde el Caribe y creía que la solución sería un gran sistema de comunicaciones inalámbricas. En total se pusieron en órbita 66 satélites que se convirtieron en basura espacial en poco tiempo debido a que el servicio que ofrecían era muy caro y a que las enormes antenas de los teléfonos necesarios para llamar los hacían muy incómodos.

2. Burbuja.com.

La obsesión por los punto-com, una fuerte corriente especulativa que se desató en Bolsa entre 1997 y 2001. Los inversores apostaron por las florecientes empresas de una internet que comenzaba a crecer y a popularizarse a gran velocidad. La mayoría de esas empresas acabaron por quebrar en muy poco tiempo, lo que produjo el estallido de la burbuja.

3. OS/2

OS/2 es un sistema operativo de IBM desarrollado en 1987 que intentó suceder a DOS como sistema operativo de los PCs. Inicialmente, Microsoft ayudó al desarrollo de este sistema, pero no tardó en tomar su propio camino y desarrollar Windows 3.0. IBM se quedó en solitario con el OS/2 y no consiguió que cuajase entre los usuarios. Aún así, no fue hasta finales de 2005 cuando IBM retiró OS/2 del mercado.

4. Microsoft Bob.

La obsesión de Microsoft por hacer fácil la informática para todo el mundo llegó a la exageración en 1995 con Microsoft Bob. Un entorno gráfico que corría sobre Windows 3.1 o 95 y convertía el sistema operativo en una habitación en la que cada mueble representaba una aplicación diferente. Además, un perro llamado Rover hacía las veces de asistente y daba consejos a los usuarios. Fue un gran fracaso comercial debido, sobre todo, al tremendo éxito de Windows 95, que se lanzó ese mismo año.

5. Teletrébol.

Un ‘chusco’ y primitivo intento de fomentar la televisión interactiva. El Teletrébol era un mando que se conectaba a la televisión y que permitía participar en simplísimos concursos de preguntas y respuestas, claros precursores de los programas-estafa de las televisiones locales (y algunas nacionales) de la actualidad. El invento no tardó en desaparecer.