Nuestro ánimo varia según la temperatura de nuestras manos

manos-d-colores

En ciertas ocasiones, cuando estamos en alguna habitación donde no haya corriente de aire ni nada que pueda interferir en nuestra temperatura corporal, puede cambiar la temperatura de nuestras manos, algo que doy por hecho pues en ocasiones se me han enfriado sin motivos aparentes, así que buscando por Internet me he tropezado con un artículo en la revista Science, en la cual se publica un estudio sobre este tema.

Al parecer el lenguaje corporal de las personas se manifiesta dependiendo de la temperatura de nuestras manos, es decir, si tenemos las manos calientes seremos más receptivos y amables hacia la otra persona. Por el contrario, si las tenemos frías somos más reticentes y desconfiados. Así, Lawrence Williams (uno de los autores, el otro es John Bargh, de esta investigación) propone que cuando tengamos una cita importante ofrezcamos siempre algo caliente, tanto de comer como de beber.

Se ha llevado a cabo un experimento que consistió en calentar las manos de algunos voluntarios y de enfriar la de otros. Posteriormente se les dijo que, como premio por haberse sometido a ese proceso, podían elegir entre regalarse algo a sí mismos o regalarlo a otra persona. ¿Cuál fue el resultado?, pues los que tuvieron las manos calientes tendían a regalar a los demás, mientras que los que las tuvieron frías prefirieron elegir algo para sí mismos.

Según he podido leer en la revista , aparte de la primera impresión que recibimos de alguien al que acabamos de conocer y de su posterior lenguaje corporal y gestual, el que tengamos las manos frías, o por el contrario que las tengamos calientes, también es un factor importante que influye en nuestra opinión sobre el otro. Así, para nosotros, espectadores que esperan generar una opinión sobre aquel que tenemos enfrente, no será lo mismo, por ejemplo, que sostengamos en nuestras manos una bebida caliente que si lo que estamos tomando es algo frío.