Una de vampiros

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Está dando la vuelta al mundo una noticia sobre el descubrimiento del vampiro más antiguo. Se trata del descubrimiento de la tumba de una mujer con un ladrillo en la boca, lo que su descubridor interpreta como el exorcismo contra un vampiro más antiguo, data de la plaga de 1576, y fue descubierto en Venecia.

Más de uno estará pensando que el arqueólogo Matteo Borrini, su descubridor, leyó mucha literatura de vampiros. Pero lo cierto es que los vampiros existieron. Me corrijo, en el pasado se creía que existían realmente. No fue una leyenda perdida del conde Drácula, que luego pasó a la literatura. Así que veamos un poco la historia de los vampiros. Que también viene bien a la luz del éxito de la saga del Crespúsculo de Stephenie Meyer.

El vampiro, ese ser que revive, es inmortal y se alimenta de sangre, es una leyenda casi universal. Se lo ve en el antiguo Oriente, Egipto, Grecia, Roma, la India y muchas más. Pero la que llega hasta nuestros días se fue definiendo en opa oriental, en los Cárpatos y los Balcanes.

Ya para la Edad Media la figura del vampiro ya estaba bien definida. El vampiro era visto como un cadáver reanimado, que regresaba de la tumba para absorber la vida de los mortales privándoles de lo más valioso, la sangre.

La Iglesia, por estos tiempos, consideraba que quienes podían llegar a convertirse en vampiros eran quienes practicaban la hechicería o cualquier tipo de maleficio. También a cualquier expulsado del cristianismo, como los suicidas o los excomulgados.

Ya en la época se adoptaban medidas de precaución ante estos vampiros latentes, como enterrarlos en cruces de caminos, para que así si tenían la inoportuna idea de abandonar su fosa quedasen desorientados.

También la más famosa costumbre, actualmente, de clavarles una estaca larga en el corazón, para que así quedasen bien sujetos al suelo y no se pudiesen levantar. Por ejemplo en Inglaterra esta costumbre duró hasta 1823, cuando se prohibieron por ley.

¿Pero qué promovía este tipo de creencias? Sin duda las muertes aparentes y enterramientos prematuros. Cuando se exhumaba un cuerpo por alguna razón, y veían que había arañado el cajón, o había intentado salir, obviamente les preocupaba y buscaban una explicación sobrenatural. También las profanaciones de tumbas y el robo de cadáveres hacía creer que los muertos se habían levantado de su descanso eterno.

El auge de la creencia en vampiros fue en el siglo 18, en Europa. Se los llamaba con muchos nombres: upiers, oupieres, brucolaques, vroucolacas, strigoiul, vlokoslak, nosferatu. Pero fue vampir el que permaneció, que es la palabra serbia para espectro o cadáver.

En esos tiempos se podía leer en los periódicos sobre aparición de vampiros. Se decía que aparecían después del mediodía hasta la medianoche. A veces se encontraba ataúdes manchados de sangre, y al cadáver le salía sangre de la nariz. Se decía que se comían la ropa también.

Generalmente cuando se exhumaba el cadáver de un presunto vampiro y se detectaba que perdía sangre, estaba rosado, flexible y bien conservado, se estaba ante un vampiro. Cuando esto ocurría se levantaban informes judiciales y los quemaban.

La sangre, es el factor dominante en los orígenes del vampiro mítico. Es natural que se produzca la muerte como consecuencia de la falta de sangre, no era ilógico pensar que alguien pudiera volver a la vida o prolongarla bebiéndola. En aquellos tiempos no se conocía el pequeño detalle de los grupos sanguíneos incompatibles, ni la nimiedad del factor Rh.

En la literatura y el cine

Tanta leyenda y tanta creencia terminó por influenciar a la literatura de terror. La primera historia sobre vampiros es “El Vampiro” de John Polidori que fue publicada en 1819. El personaje se llamaba lord Ruthven. Le siguieron “Varney el vampiro” de James Malcom Rymer que salió en 1847; y otro de Joseph Sheridan Le Fanu llamado “Carmilla” que salió en 1871 y su personaje se llamaba Mircalla Karsnstein, como se ve todos elegían nombres orientales para el vampiro.

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Pero el más famoso, sin duda es el Conde Drácula. creado por la imaginación del escritor irlandés Bram Stoker en su novela Drácula, que fue publicada por primera vez en 1897. Basado en un personaje histórico: Vlad Tepes, que gobernó Valaquia, principado del Danubio, que hoy forma parte de Moldavia, entre 1452 y 1462.

En 1920 aparece la primera versión fílmica de la novela Drácula, un filme húngaro llamado Drakula. Le siguió Nosferatu, en 1922, del alemán F. W. Murnau. Mac Schreck hacia de Drácula. En 1931 apareció en la pantalla la primera producción de Hollywood sobre el conde. El actor Bela Lugosi interpretaba el papel de Drácula.

Vía: notihistorico