Cerebro oculto en las pinturas de la Capilla Sixtina

Investigadores en EEUU aseguran que el cuello de la figura de dios en el fresco del siglo XVI esconde un estudio anatómico del pinto.

Desde joven Miguel Ángel comenzó a diseccionar cuerpos para estudiar la anatomía humana. Más tarde, durante los años en los que pintó el techo de la Capilla Sixtina en Roma, Miguel Ángel ya era un experto anatomista, un secreto que guardó destruyendo prácticamente todos sus estudios y dibujos.

Ahora, 500 años después, una ilustración anatómica oculta ha sido revelada en los frescos del techo de la mismísima Capilla Sixtina. Esta es la conclusión a la que han llegado Ian Suk y Rafael Tamargo, neuroanatomistas en la escuela de Medicina de la universidad John Hopkins en Baltimore, en EEUU, en el estudio publicado en Neurosurgery.

Estos investigadores se han basado en un estudio previo que revelaba que parte de la figura de dios en la obra La creación de Adán suponía una representación anatómica perfecta de una sección del cerebro humano. Así, han avanzado que en la obra La separación de la luz de la oscuridad, la unión de la garganta y la mandíbula de la ilustración de dios junto con su pecho supone también la representación del cerebro y la columna vertebral.

Historiadores y analistas de arte han presentado durante años las irregularidades anatómicas y de iluminación presentes en esta figura de dios en la obra de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Ahora, Suk y Tamargo seguieren que el cuello de dios deformado y mal iluminado no es un error del pintor, si no un mensaje oculto, ya que todas las demás representaciones humanas están perfectamente trazadas.

“Hay algo más extraño en esta imagen” , aseguran los responsables del estudio. “La túnica que viste la figura de dios se extiende de una manera peculiar y cuelga del cuerpo de una forma poco natural”. Los investigadores aseguran que es un dibujo de la médula espinal humana, ascendiendo hacia el cerebro, precisamente como Leonardo Da Vinci esbozó en sus estudios anatómicos. Da Vinci y Miguel Ángel eran contemporáneos y ambos estaban familiarizados con sus trabajos.

El misterio es si realmente estas ilustraciones artísticas son representaciones anatómicas y, por tanto, mensajes ocultos de Miguel Ángel o si simplemente estos investigadores están aplicándose su propio test de Rorschach.